Trabajar en festivales 202las mejores oportunidades y cómo postular con éxito

Lo que hay que saber

  • La experiencia en festivales es una auténtica fábrica de anécdotas, donde la variedad de roles, el ambiente vibrante y la posibilidad de aprender marcan la diferencia.
  • El acceso al trabajo festivalero pasa por currículum breve, flexibilidad y detectar oportunidades en portales y plataformas especializadas; cada puesto requiere competencias muy concretas.
  • El gran premio es crecer en habilidades, acumular contactos y vivir historias que van más allá de un simple empleo de verano.

¿La idea de meterse de lleno en el ambiente de los festivales este 2024 genera cosquilleo en la tripa? Hay quienes lo tienen claro desde el primer momento: trabajar en los festivales no es solo un plan para sumar ingresos, es una auténtica fábrica de vivencias y anécdotas que luego se relatan en cualquier reunión de amigos. La variedad de tareas y ese clima electrizante en el que solo existe el presente hacen que la experiencia quede grabada en la memoria (y en las fotos). Se puede estar en esa fase de la vida en la que se necesita un trabajo único o, simplemente, aparecen ganas de probar algo diferente por unas semanas. Pero, ¿por dónde empezar esa búsqueda, dónde están los favoritos de los empleadores, cómo conquistar ese puesto en el festival soñado? Preguntas que llevan a respuestas mucho menos aburridas de lo que aparentan.

El mercado laboral de festivales en 2024: ¿qué se cuece y quién reparte el bacalao?

Se habla mucho de los festivales de música y cultura de Madrid, Barcelona o Valencia. Y no es para menos. Allí se da cita la crema de la crema, y los focos iluminan tanto a los headliners del escenario como a quienes reparten cervezas detrás de las barras o montan los equipos entre bastidores. ¿Se imagina el ruido en esas jornadas de junio, julio o pleno agosto? Pero hay más. Lugares como Galicia, Tenerife o incluso una Chiclana que reverdece cada temporada, han conseguido poner el radar en festivales medianos-ligeros, con un toque diferente.

¿Dónde está la fiesta (y el trabajo)?

El quién paga y para qué siempre depende del sitio al que se eche el currículum. Si Madrid presume de festivales internacionales, Barcelona llama a los techies y Valencia nunca se cansa de bailar. Galicia sorprende con eventos de gastronomía y música, Tenerife pone el acento en la mezcla y hay otros rincones donde cada fiesta tiene su molde. ¿Un truco infalible para comparar y acertar? Nada mejor que una tabla en la que, de un vistazo, se ve qué buscan y a quién.

Comparativa de ciudades y puestos más solicitados en festivales 2024
Ciudad/Región Festivales destacados Roles más demandados
Madrid Festivales de música y cultura internacional Camareros, azafatos, técnicos de producción
Barcelona Grandes eventos musicales y tecnológicos Personal de montaje, promotores, conductores
Galicia Festivales regionales y gastronómicos Catering, atención al cliente, animadores

¿Quién quiere ser el héroe anónimo al que le aplauden los amigos por invitar al próximo evento con la paga del festival? La decisión pasa por saber exactamente qué busca cada región y adaptar el plan para aprovechar ese foco.

¿Dónde están las verdaderas oportunidades para saltar a la acción en los festivales de 2024?

Moverse rápido y no perder detalles resulta imprescindible. Tanto si el objetivo está en la barra como si la meta es hacer brillar el escenario antes del concierto de ese grupo mítico que llena estadios, lo fundamental es saber dónde aparecen las vacantes y cuáles son las reglas del juego en cada puesto.

¿En qué sitios aparecen las ofertas de trabajo para festivales?

No hay una fórmula mágica, pero sí existen lugares donde el éxito se huele. Portales de empleo de siempre, páginas de los propios festivales, plataformas especializadas y hasta agencias que solo trabajan con perfiles festivaleros. Cada plataforma actualiza constantemente, y perderse una tarde navegando entre sus páginas puede convertirse en el inicio de una gran historia laboral (o en una divertida anécdota sobre entrevistas surrealistas).

Pero no todo queda en buscar y aplicar. Los requisitos varían más de lo que imagina: hay quienes piden experiencia como camarero desde que se tienen memoria y otros admiten a quien acabe de aterrizar. Idiomas, simpatía, brazo fuerte para cargar cajas o simplemente esa actitud de «vamos al lío» pueden ser la diferencia. Mejor ver, antes de lanzarse con el currículum, qué se solicita y ajustar cada detalle. Nada como consultar una tabla y saber en qué liga hay que jugar.

Requisitos habituales según función en festivales 2024
Puesto Edad mínima Experiencia Otros requisitos
Camarero/a de barra 18 años No siempre necesaria Horario flexible, trato al cliente
Personal de montaje 18 años Valorada Resistencia, atención a la seguridad
Azafata/o 18 años Deseable Buena presencia, manejo de idiomas
Promotor/a 18 años No necesaria Facilidad de comunicación
Técnico de producción 18 años Imprescindible Formación y experiencia técnica

¿Cómo entrar, postular y no morir en el intento? Estrategias para captar la atención

El camino para conseguir ese pase de staff empieza mucho antes del primer día de festival. Un currículum breve, directo, casi como un eslogan de anuncio, es el comienzo ideal. ¿Se quiere destacar? Nada como una carta personalizada y un correo bien lanzado tras enviar la solicitud. A veces, los seleccionadores recuerdan al primero que pregunta; a veces lo hace al último, pero siempre fijan la vista en quien demuestra interés real.

¿Cómo avanzar en el proceso? ¿Cuál es el paso a paso?

La travesía suele parecerse a una ginkana: completar formularios eternos, grabar mil veces el número del DNI (¿por qué siempre se olvida en el peor momento?) y contestar a preguntas que —reza la leyenda— deciden el futuro festivalero. Las entrevistas pueden ser grupales, a veces tan dinámicas que uno acaba riendo con los desconocidos que, a partir de mañana, serán los compañeros de barra o de escenario. Hay quien tiene historias legendarias de una primera entrevista desastrosa que, contra todo pronóstico, acabó en contrato.

  • El currículum corto y preparado hace que el reclutador no se duerma antes de llegar al final
  • Mantener documentos al alcance: DNI, número de la Seguridad Social, cuenta bancaria (¡que luego la nómina no se pierde!)
  • Seguir las fases y no desaparecer entre el envío y la respuesta

¿El truco definitivo? Presentarse con ganas, mostrar flexibilidad y preguntarse si se está dispuesto a adaptarse a lo que venga: lluvia, calor, clientes del mundo entero, conciertos inesperados y algún susto inevitable. Quien cumple y deja huella tiene una invitación automática para la próxima temporada o para nuevos proyectos.

¿Y después, qué? Crecer, aprovechar y volver al ruedo: el verdadero premio festivalero

El festival termina, pero hay quienes salen de allí con una mochila cargada de habilidades frescas, amigos inesperados y un par de referencias que abren puertas a toda clase de empleos. Se ha visto de todo. Gente que empezó sirviendo vasos de cerveza y hoy lidera la producción de eventos a gran escala. Otros suman idiomas, construyen una agenda de contactos más diversa y encuentran inspiración para mil aventuras nuevas.

¿Qué se aprende y a quién no se olvida tras pasar por un festival?

El trabajo en equipo, la paciencia con clientes despistados y la gestión del tiempo en entornos casi caóticos son recuerdos que acompañan durante años. No faltan quienes aseguran que allí se curtieron, aprendieron a reaccionar cuando todo se complicaba y entendieron lo que significa formar parte de algo grande.

Las oportunidades crecen si —después de la experiencia— se mantiene el contacto, se pide una referencia y, sobre todo, se reconoce el valor de haber estado en el epicentro de la diversión y el aprendizaje. ¿Quién se atreve a dar el siguiente paso en la aventura de los festivales?

Más información

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¿Cuánto pagan por trabajar en un festival?

Dinero fácil, quién lo dijo… pero trabajar en un festival tiene su rollo. Aquí, la paga no tiene un número mágico, depende si toca ser camarero o jefe de barra. Está el clásico de los 9 euros la hora para quien salta de barra en barra, refrescos, cañas, esa sonrisa automática. Pero ojo, sube el nivel y llegan los 13 euros la hora como jefe de barra, el que organiza, manda y, sí, también se estresa. No está mal, ¿no? Es un curro cañero: horas de pie, música a todo volumen y gente por todos lados. Pero la recompensa, entre sudor, bailes y anécdotas, no se mide solo en euros. Ahora, si la pregunta va por dinero, la respuesta es esa: entre 9 y 13 euros la hora según el puesto. Eso sí, quién paga la experiencia de escuchar a tu banda favorita entre pedido y pedido.

¿Qué es trabajar de runner en un festival?

Runner en un festival: ni maratón ni zapatillas ultraligeras, pero casi. Se trata de ser el héroe invisible. Conduciendo furgonetas —propias, ojo—, moviendo personas, artistas y técnicos de un punto a otro antes de que se acabe la canción que suena. El runner va con prisa, siempre hay alguien esperando el traslado, algún material urgente que aparece de la nada. La mayoría pilota una furgoneta para cuatro, seis u ocho personas, y ahí va, esquivando cables, improvisando rutas, a menudo bajo el sol o la lluvia. Lo que no ve el público: el festival palpita gracias a estos movimientos a contrarreloj.

¿De qué puedo trabajar si me gusta la música?

Pasión por la música y mil maneras de vivir de ella, no solo tocando en un escenario. Está el técnico de sonido, siempre con el oído fino, asegurando que esa guitarra suene brutal. El técnico de iluminación y sonido, maestro de la atmósfera. Intérprete musical, claro, pero también profesor de música para quien prefiere sembrar vocaciones. Productor musical: la magia tras bambalinas. DJ/productor para noches largas y pistas llenas. Gestor cultural, organizando que la música llegue a más. Y hasta luthier, artesano entre cuerdas y maderas. Cada profesión vibra diferente, pero todas comparten ese gusanillo de la música que no deja estar quieto.

¿Cuál es el festival con más gente en España?

Multitud: sudor, voces, cuerpos pegados, calor español. El Arenal Sound se lleva la corona en España, según la Asociación de Promotores Musicales. Imagina una ciudad que aparece de la nada, bailando en la playa, miles y miles, riendo, gritando, soñando a lo grande. El turismo de festivales mueve millones, pero lo del Arenal es otro nivel. Sonorama Ribera, ContemPOPranea suenan fuerte, pero el trono es para ese ejército de fans en Burriana, todos a por la experiencia máxima, la cabeza llena de música y la arena pegada hasta días después. Ahí, el festival es un fenómeno casi mitológico, año tras año.